Las cascadas de Ouzoud caen unos ciento diez metros en varios niveles, lo que las convierte en las más altas de Marruecos. El nombre viene de la palabra amazigh que designa la aceituna, y el olivar baja hasta la orilla del agua, entre viejos molinos levantados junto a la corriente.
Es un día de paisaje más que de monumentos: un sendero a la sombra, la brisa de agua, macacos en libertad en el bosque que rodea la garganta, y un almuerzo en una terraza desde la que se ve el salto entero.
Cada etapa de abajo es un punto de partida, no una regla. Díganos qué cambiar y rediseñamos la ruta a su medida.
Le recogemos en su hotel o riad y tomamos la carretera del noreste hacia Azilal.
Unas tres horas de carretera por las llanuras y luego por las primeras laderas del Atlas Medio, con una parada por el camino.
Un sendero a la sombra desciende hasta el pie de las cascadas, pasando por los viejos molinos de aceite instalados junto a la corriente. Los macacos que viven en el bosque de alrededor son la última población salvaje al norte del Sáhara.
Almuerzo en una terraza sobre la poza. Unas barcas se acercan al pie de la caída, donde la brisa de agua dibuja un arco iris por la tarde.
El camino de vuelta, con llegada a su hotel o riad.

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