Esta es la salida suave. Los dromedarios van al paso por caminos de arena bajo las palmeras, con un guía a pie a su lado todo el rato, lo que la hace posible con niños y para quien nunca se ha acercado a un dromedario.
Salga a última hora de la tarde si puede: es la luz entre las palmas lo que se queda en la memoria.
Cada etapa de abajo es un punto de partida, no una regla. Díganos qué cambiar y rediseñamos la ruta a su medida.
Un chófer le recoge en Marrakech para el corto trayecto hasta el Palmeral.
Vestimenta tradicional si le apetece, una mano para subir a la silla, y el guía explica cómo sentarse y sujetarse.
Cerca de una hora al paso por los caminos de arena, con paradas allí donde la luz merece una foto.
Un té a la sombra al final del paseo, y después la vuelta a su hotel o riad.

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